Phoenix Suns


Hasta que Nash diga basta.

Por Héctor García.

Al comienzo de la temporada pasada los expertos dejaron a los Suns fuera de Playoffs señalando el ocaso de un equipo otrora grande. Pero contra todo pronóstico los de Arizona llegaron a las finales del oeste presentando batalla hasta la extenuación. Ahora, con Stoudemire y Kerr fuera del equipo todo parece indicar que los Suns se asoman al inevitable comienzo de una reconstrucción que podría comenzar este mismo año. Teniendo en cuenta el desmesurado talento que acumulan algunos equipos en sus plantillas, (véase Miami, Oklahoma o Chicago) no sería realista incluir a Phoenix entre los candidatos a destronar a los Lakers, pero el año pasado ya demostraron que su vistoso juego aún sirve para ganar partidos.

Genio. Steve Nash. A sus 36 años el canadiense mantiene los números que hizo cuando fue MVP, e incluso tiende a mejorarlos. Con Nash al timón del barco, los Suns seguirán siendo uno de los equipos más vistosos del campeonato, y es que el ritmo y la velocidad que imprime el base es una delicia para el público. La fórmula de Phoenix es sencilla; dejar que el genio cree. Tras la baja de Amar´e, Nash no cuenta con su pareja de baile preferida, por eso la línea exterior de Phoenix aglutinará todo el talento siendo la piedra angular del equipo. No hay que olvidar que una cualidad inherente al juego del canadiense es la suma de talento y efectividad al juego de sus compañeros, orquestando un vendaval ofensivo al hacer que todo el equipo se implique. Eso sí, la edad no perdona y puede que este sea el último año que veamos la mejor versión de Nash. Disfrutemos mientras dure.

Imaginación. Hedo Turkoglu. Tras un año para olvidar en los Raptors, Turkoglu regresa a un equipo acorde con sus características; velocidad, imaginación y talento. La versatilidad del alero turco será fundamental para los de Arizona, ya que podrá hacer las veces de base dando descanso a Nash,  llegando a jugar incluso de falso cuatro, posición desde la que presumiblemente saldrá de titular. Recuperar para la causa al mejor Turkoglu sería una alegría no solo para los aficionados de los Suns, sino para toda la liga.

Explosividad. Jason Richardson. Otro jugador acorde plenamente a la filosofía de los Suns: transiciones rápidas, lanzamiento preciso y explosividad constante. J-Rich será el principal cañonero del equipo, sabe su papel y se entiende con Nash a las mil maravillas. Termómetro del equipo y excelso anotador, sus estadísticas reflejarán el resultado de los partidos.

Veteranía. Grant Hill. Un ejemplo de superación y  saber estar. El ex de Duke es el compañero mejor valorado de toda la NBA, ha encontrado su lugar en el desierto y las lesiones por fin le respetan. Si le sumamos una capacidad innata para entender el baloncesto y un liderazgo propio de la experiencia, tenemos al jugador perfecto para cualquier entrenador. El prototipo de veterano que afirma el arquetipo de “los viejos rockeros nunca mueren”.

Rocosidad. Robin Lopez. El “otro” Lopez debe dar un paso adelante para suplir el hueco en la pintura dejado por Amar´e. El supuesto center titular verá incrementados sus minutos al tratarse del único pívot puro de la plantilla, por lo que debe añadir más recursos a su juego. En un equipo plagado de jugadores técnicos y virtuosos, Robin aportará la defensa y el rebote necesarios, y si consigue acercarse mínimamente al juego de su hermano Brook, los Suns pueden tener en sus filas un hombre interior de gran proyección.

 

Más.

Uno de los éxitos el curso pasado en Phoenix fue el inesperado rendimiento que dieron los suplentes durante toda la temporada. Goran Dragic firmó actuaciones estelares en los Playoffs, y este año debe seguir creciendo en el puesto de base tutelado por Nash. Josh Childress regresa a la NBA tras su periplo europeo con el Olympiacos griego y tiene la difícil misión de hacer olvidar al brasileño Leandrinho Barbosa. Hay cierto escepticismo entorno al rendimiento de Childress, pero no cabe duda que junto al base canadiense su carrera puede relanzarse. Otro ilustre suplente que abandona el barco es el sorprendente Louis Amundson, fichado por Golden State para aportar rebote e intensidad. Para apuntalar la zona, los Suns se han hecho con los servicios de Hakim Warrick, atlético small-forward que también puede verse beneficiado del vertiginoso juego de Nash. El resto del banquillo lo forman Jared Dudley y Channing Frye, otras dos revelaciones en la pasada campaña. Dudley cumple con la faceta defensiva y además tiene un certero lanzamiento exterior, mientras que Frye se trata de un pívot tirador que vive más cómodo alejado de la zona. El plantel de jugadores no permite soñar con hacer reverdecer viejos laureles, pero mientras “Stevie” siga estando sano los Phoenix Suns serán un equipo contra el que nadie juegue cómodo.

 

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