Opinión NBA

CRÓNICA DE UNA RONDA… ¿ANUNCIADA?

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Por Adrián Carmena

Y pasó, como un rayo fugaz, en apenas dos semanas. La primera ronda de estos Playoffs ya es historia, y tanto. Memphis se encargó el viernes de cerrar un comienzo taquicárdico, inesperado e impredecible en estas eliminatorias por el título. Los grandes lo han pasado mal, a veces demasiado, y los pequeños, todos, han luchado hasta el final. Con más sorpresas que otra cosa se abrió y se cerró una primera ronda de playoffs que ya ha pasado a los anales de la NBA.

Los Lakers han sufrido más de la cuenta en una serie que tenían que haberse llevado en 4 o como mucho 5 partidos. Los Mavs han sudado en exceso para cargarse a Portland. A Oklahoma le ayudó anímicamente aquella canasta ilegal de Perkins en los minutos finales de su primer encuentro ante Denver. Philadelphia quizá haya merecido ganar más de un partido ante Miami e Indiana le ha disputado minutos finales a Chicago llegándose a llevar el cuarto de la serie. El único equipo que se salva de la quema es Boston, 4-0 y para casa, y aún así, los Knicks se lo pusieron muy difícil en el TD Garden. Y en medio de todo este barullo de grandes equipos se han metido los Hawks y los Grizzlies.

¿Quién hubiese apostado a que Atlanta se cargaba a Orlando? Y lo que es aún más impresionante, ¿Alguien pensaba realmente que los Grizzlies tenían la más remota posibilidad de pasar ante unos Spurs de 61 victorias? Por lo visto, ni siquiera los expertos de la ESPN.

La victoria de los Hawks ante los Magic tiene fácil explicación, Howard no podía con todos. El pívot de Orlando estuvo huérfano en la anotación, ninguno de sus compañeros respondió y la buena defensa de los de Georgia acabó por desesperarles.

La actuación de los osos ante los Spurs tiene una lectura más profunda. Como aquella serie entre Golden State y Dallas hace 4 años, esta serie también será recordada por todos como algo épico, con una pequeña diferencia. Esa vez, el baloncesto alocado de Don Nelson y sus bajitos descentró a unos Mavs que acabaron cavándose su propia tumba. Ahora ha sido diferente, Hollins le ha jugado de tú a tú a los Spurs, les ha dado a probar su antigua medicina adornada con algo más de dinamismo y se ha acabado llevando la serie merecidamente. En ocasiones, el técnico grizzlie parecía el maestro y Pop el alumno. Algunos se preguntan que cuál es la clave de los Grizzlies, y la respuesta es bien sencilla, buena defensa de equipo, fluidez en las transiciones, ni un solo ataque no pensado, roster compensado y lo que es más importante, ausencia de egos. Randolph es la estrella, sí, pero este Z-Bo no es el mismo desde que llegó al FedEx Forum, este no es el tío que se lanzaba hasta las zapatillas para meter 20 puntos, este Randolph es un hombre de equipo y aquél no.

Y un último apunte, entonces, ¿qué pasa con Rudy Gay? ¿Molestaba? No, simplemente acaparaba más tiros, Memphis también jugó muy bien con Gay hasta la lesión, y seguirá siendo un hombre importante, seguro. La diferencia es que los puntos que anotaba Gay se los han repartido entre todos y se busca más al hombre abierto, con lo que el balón pasa más por las manos de todos. Aún así, la llegada de Battier, justo después de la lesión de Gay ha hecho subir muchos enteros al juego defensivo del equipo. La “culpa” de la mejora en el juego de Memphis no la tiene la ausencia de Rudy Gay, la tiene el yerno preferido de EEUU, Shane Battier.

No lo hemos visto todo, lo mejor está por llegar, disfrutadlo.

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Motivos para soñar, la esperanza Bull

Por Juan Sopale

Derrick Rose es un joven jugador de baloncesto nacido en Chicago, Illinois (4-10-1988). Elegido en la primera posición del draft de 2008, defiende los colores de la franquicia de su ciudad natal: Chicago Bulls.

Base y escolta a la vez, desempeña la función de liderar noche tras noche a su equipo. Jugador de extraordinarias condiciones físicas y de una entrada a canasta letal. Sus inicios como roockie fueron de un jugador capacitado para hacer buenas cosas, no tan grandes pero sí importantes. Tuvo una temporada 2008/2009 promediando 16,8 puntos y 6,3 asistencias que le otorgaron ser roockie del año. Ese periodo fue el de su despegue, el de hacerse hueco en un equipo superado año sí y año también por su historia más inmediata: Jordan.

Franquicias a la deriva solo grandes jugadores pueden cambiar su rumbo. Esta temporada ese rumbo tiene una dirección clara: ser candidatos al anillo. Tras un Mundial de Turquía un tanto discreto e inoperante, esta temporada DR se está consolidando como una superestrella de la NBA. Su juego ha evolucionado a cotas insospechadas este año. Ya no es solo ese jugador de penetraciones y virtudes físicas, ahora demuestra ser un jugador más talentoso, menos temerario, más solidario, más completo. Ha perfeccionado su mecánica de lanzamiento, proporcionándole mayor eficacia en tiro exterior. A sus 22 años de edad está considerando entre los mejores bases de la liga.

Se siente importante, se siente especial…

Sin duda es su temporada, es la de dar la campanada y vociferar tan alto como sea posible que no le pesa esa historia inmediata. Sus promedios han crecido de manera contante, su juego ha evolucionado involucrando a todos sus compañeros. En este primer tercio de la temporada no cabe duda de que DR es el jugador más decisivo en influyente de la liga. Los Bulls son más regulares que nunca, en un porcentaje altísimo Rose es responsable de esa regularidad.

Derrick Rose ese jugador capaz de derrotar a Lakers y Celtics en un mes y medio, capaz de sembrar el pánico, el descontrol. Anoche desquició a unos Boston que llevaban una racha triunfal en el último mes de competición. De igual manera emergió como la figura del encuentra ante unos Lakers incapacitados para parar su ofensiva.

Motivos para soñar, porque este año Rose tiene una plantilla de ensueño, mejorada y bastante compacta. Boozer es el escudero fiel, el coronel en la pintura. Korver aporta desde el banquillo su técnica ofensiva. Deng y Brewer, jugadores de condiciones físicas similares, buenos defensores. DR dirige y anota en esta orquesta de Chicago.

Derrick está evolucionando a ser Jordan. Lo demuestran sus “buzzer beatter” y sus apariciones estelares en los momentos clave de partidos con la soga al cuello. Es el jugador que hace nadar a su equipo hacia la orilla sin morir ahogados. Es el jugador que reclamaba el tan exigente público del United Center, que en retina aún tienen la última gran jugada de Jordan en la consecución de su 6º anillo como Bull. Rose es el espejo del éxito, la esperanza Bull…

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Todos para uno y uno para todos

Por Juan Sopale

Staples Center (LA): Heat 96 Lakers 80.

“No estamos tratando de impactar a nadie”, dijo James. “Estamos tratando de mostrarnos unos a otros que podemos jugar a un gran nivel. Estamos contentos porque fuimos mejores hoy”.

“Estos partidos le importan más a nuestros adversarios que a nosotros”, dijo Bryant, quien cometió su tercera falta técnica en dos partidos. “Creo que necesitamos dejar eso claro. Jugar con más concentración, poner más (énfasis) en estos juegos. No me gusta. Sabemos de lo que somos capaces y eso es parte del problema”.

El día de Navidad nos deparó un partido de dos futuribles finalistas de la NBA. En el Staples la expectación era máxima, el partido para los aficionados se podría calificar, en los prolegómenos, como un regalo sorpresa. Gran regalo para vencedores, carbón para perdedores. No podían faltar a la cita los habituales VIP (Jack Nicholson, Sylvester Stallone o Kanye West, entre otros). Nadie se lo quería perder. Tras las sorprendentes victorias de Knicks y Magic tocaba el turno de Lakers, de demostrar que están ahí, que son los campeones y regalar la 3ª victoria local en lo que iba de día. En frente, unos Heat bastante mejorados, en racha en sus últimos 14 partidos. Los de Florida conscientes de que debían convencer a propios y extraños, conscientes de dar un paso adelante, un puñetazo sobre la mesa.

El partido comienza, el público sobreexcitado, entusiasmado, nervioso, rabioso. Lakers llevado en volandas por su afición en los 5 primeros minutos. Los californianos con mucha intensidad y confianza en el inicio hacía presagiar un partido no cómodo para Lakers pero sí una victoria. Heat, dubitativos, poco a poco fueron cogiendo la manija del juego. Rompió el hielo Wade, convirtiendo los dos primeros puntos para su equipo. A medida que pasaban los minutos más cómodos se sentía Miami en contraposición con unos Lakers agarrotados, deslucidos, jugando con el peso del mundo a sus espaldas. Kobe lo intentó de todas las maneras, pero no era su partido. A pesar de ello, fue el mejor socio de todos con 7 asistencias. Bosh y BigZ imperiales en el juego interior, dejando sin espacio y sin tiro a un Pau Gasol quizás algo mermado por la cantidad de minutos acumulados en lo que va de temporada. Los titulares de LA tuvieron un partido más que irregular mientras que los suplentes no tuvieron acomodo en la pista. En contraste, los de Florida funcionaron como un reloj, todos jugaron para uno (Lebron James) y uno jugó para todos. Armonía defensiva y ofensiva en los visitantes, esa fue la tónica.

El juego interior de Miami lució tras muchos partidos de lagunas. Chris Bosh hizo el mejor partido desde que es jugador de los Heat. 13 rebotes ni más ni menos para jugador poco reboteador. La clave del partido sin duda fue la superioridad de Bosh en los tableros y la inoperancia de Bynum tras superar su lesión. Lamar Odom y Pau no son suficientes, son necesarias rotaciones.

El duelo individual lo ganó claramente Lebron James, el actual MVP y mejor jugador del mundo. Sigue siendo el rey y ayer arrasó a los de dorado y púrpura. Si bien Kobe comenzó de manera estelar con asistencias “made in” Magic Johnson, LJ pulverizó desde el perímetro convirtiendo 5 de sus 6 intentos en tiro de 3. Kobe en la faceta de tiro flaqueó, se le vio excesivamente obsesionado con los “fadeway” y las entradas a canasta quizás culpa de su falta de confianza en tiro exterior. LJ firmó un extraordinario triple doble de 27 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias, sin palabras…

Conclusiones:

Preocupación debe haber en LA. Su equipo lleva un mes y medio naufragando a la deriva.

¿Qué le pasa a Kobe Bryant? Se le nota falto de chispa, muy lejos de su nivel habitual, lejos de ser el hombre de las canastas imposibles, lejos de ser aquél jugador capaz de anotar más de 50 puntos, irreconocible… Los Lakers necesitan a Bryant al 100% sino, no tendrán ninguna opción al título.

D’Artacan y los 3 mosqueteros…

D’Artacan (Spoelstra) ha conseguido, de momento, encontrar la fórmula con sus tres mosqueteros. La fluidez y engranaje se notan por fin en un equipo que en los comienzos carecía de solidez y cohesión. Los de Florida al fin encontraron su identidad de juego: “Todos para uno y uno para todos”…

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¿A que juegan los Heat?

Por Adrián Carmena

Lamento si todos pensaron que íbamos a tener marca de 82-0. Eso no va a ocurrir” Aquellas palabras de Dwayne Wade después del primer partido oficial del flamante Big-Three sonaron a sensatez y conciencia de la estrella de Marquette. Aquel encuentro dejó dos cosas muy claras, que los Celtics son un equipo que juega auténtico baloncesto, y que Miami es un proyecto que se iba a ir construyendo a lo largo de esta temporada, que terminaría, en el mejor de los casos, con la consecución del título de campeón de las finales del este.

Esas fueron las primeras sensaciones, un equipo con LeBron, Wade y Bosh tiene que aspirar al menos a eso, hay que ser ambicioso, Riley lo ha sido y su capricho hecho realidad debe hacer justicia a todo el hype que se ha creado alrededor suyo. Mr. Gomina adornó el regalo que les hizo a los seguidores de los Heat con gente de renombre y veterana; Ilgauskas, Mike Miller (aún sin debutar), Eddie House o Juwan Howard no tardaron en unirse al ambicioso proyecto que se estaba forjando en South Beach.

Aún así el equipo seguía con varias carencias, la zona se encontraba algo despoblada y les faltaba solidez defensiva, demasiados jugadores veteranos en el banquillo, además de la poca profundidad del mismo y la escasez de sangre nueva. El resultado podía no ser del todo satisfactorio, pero lo que nadie imaginaba es que después del primer mes de competición el balance para ellos fuera de 12-8, tan solo un partido por delante de New York, tres por delante de Indiana y cuatro por delante de Toronto, lo que significa ser quintos de conferencia. ¿Y todo esto a qué se debe? Pues aunque hemos visto mucha espectacularidad en los mates de LeBron y Wade, y alguna muestra de calidad de la que atesora Chris Bosh, todavía no hemos presenciado una sola jugada de equipo de esas de libro, ni un solo destello de esas jugadas que ordena el base y el equipo ejecuta, ni siquiera una transición de balón bien llevada; lo que sí se ve es mucho aclarado y eso sí, un contraataque letal, pero por lo demás, anarquía total. Spoelstra parece desprestigiar una posición tan tremendamente esencial como es la de base, tanto Chalmers como Arroyo parecen hacer de bulto, LeBron distribuye y organiza, o mejor dicho, improvisa como puede, porque aunque está siendo el mejor con diferencia King James no es un playmaker, y eso se nota. No sabemos cuales serán las órdenes de Spoelstra desde el banquillo, pero como sea ese libre albedrío que se demuestra en la cancha no sé a que espera Pat Riley para bajar al banquillo.

Desde el seno de los Heat nadie se ha pronunciado sobre los objetivos, ninguno ha dicho nada sobre si sería un fracaso no ganar la NBA este año o si por el contrario una final de conferencia sería más que suficiente, nadie se moja, ¿hay miedo por la expectación creada? Es lo suyo. El público empezó a comparar Big-Threes a las primeras de cambio, y evidentemente Boston fue el primer ejemplo claro con la consecución de su anillo en 2008. Pero las comparaciones son odiosas. Primero, Spoesltra no es ni mucho menos la sombra de Doc Rivers; segundo, Rondo creció a pasos agigantados aquel año, cosa que dudo mucho de Carlos Arroyo, que a sus 29 años jamás ha sido un base de garantías para ningún equipo NBA; tercero, la zona de los Celtics era un auténtico fortín, Kevin Garnett, Kendrick Perkins y un rejuvenecido PJ Brown ejercieron de pilares base bajo los tableros; y, por último, el punto fuerte de Chris Bosh nunca ha sido la defensa, Big-Z no está para jugar más de 20 minutos y los únicos que pueden aportar algo en defensa son Udonis Haslem (recientemente lesionado) y Juwan Howard, que debido a su edad, empieza a sufrir bastante ante los grandes pivots de la liga. Boston gana en las tres claves como equipo: entrenador, base y defensa en la zona. Resultado: el anillo se antoja poco más que imposible, los propios Celtics, Orlando, Lakers, San Antonio o incluso Atlanta, Dallas y New Orleans por el momento han demostrado ser mucho más equipo que los de Florida.

Se necesitan urgentemente refuerzos, un giro drástico en la estrategia del equipo y dejar claro sobre la mesa a qué se quiere jugar, Popovich y sus Spurs hacen de su buena defensa su mejor ataque, a Rivers le encanta el baloncesto de fundamentos, pura estrategia perfectamente ejecutada tanto en ataque como en defensa, todos conocemos el triángulo ofensivo de Phil Jackson, algunos adoramos el ”run’n gun” de D’Antoni, y los Heat de Spoelstra… ¿A qué juegan los Heat?

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La vuelta del hijo pródigo

Por Juan Sopale


Miami 108 Cleveland 90.

Noche cerrarda en Cleveland, noche de esas que tardarán en olvidar en el estado de Ohio. Vovía el jugador que bregó en mil y una batallas, que lideró un proyectó, una franquicia, una gran familia durante 7 años.

Era la vuelta del hombre maravilla, del quizá mejor jugador del planeta, “El Elegido”. Momento emotivo el que vivió ayer Jueves Lebron en el partido disputado en el Quiquen Loans Arena. El público, enloquecido, sobreexcitado, quería demostrar fiereza, plantarle batalla a James. Cada mirada, cada gesto, cada antipatía iban dirigidas en la misma dirección. Lebron, ajeno al gran ambiente, salió a la cancha motivado y relajado. Solo tenía un objetivo: disfrutar y hacer disfrutar a la gente que un día le admiró. Eran el día y la hora adecuados para sacar su mejor baloncesto, volver a sonreir baloncestísticamente hablando. Su ritual habitual con los polvos no pasó desapercibido en absoluto. El mismo público que en su día lo festejaba fue el que le abucheó, el que le recriminó airadamente como un padre a su hijo. Llegó el momento del comienzo. Gradas llenas. Gran ambiente y mosaico en blanco para recibir a los Heat. Primera bola en juego, primer balón que toca Lebron, primera gran “ovación”…

Intensísimo el inicio de los Cavs, con un Hickson llevado en volandas por su grada. Fugaces en unos momentos y opacos en otros, eso fueron los Cavaliers a lo largo del patido. Miami, más ordenados, supieron aprovechar las lagunas de los locales. Bien Varejao aprovechando la sequía interior de los Heat y gran anotación de Gibson pero poco más. Desacertado Jamison y resto de equipo a verlas venir. Por parte de visitantes Wade casi firma un triple-doble y gran aportación en la faceta de tiro exterior por parte de Jones.

Lebron en el comienzo nervioso, esperando su oportunidad, superado por la situación, buscando en su caja de Pandora sus mejores jugadas en el Quiquen Loans Arena. La retahila de pancartas en las gradas expiraban desaprobación en cada tiro libre de James, en cada gesto. LJ respondió al ambiente orquestal recordándoles lo que habían perdido, y lo hizo de la misma forma en que los había conquistado…   Su calidad y categoría baloncestística lucieron de manera magistral. Si bien los primeros dos cuartos fueron buenos, el tercer cuarto del partido fue apoteósico. El mejor Lebron de siempre volvió para ofrecernos el mejor espectáculo, el baloncesto que solo él sabe hacer.  24 puntos nada más y nada menos se cascó el alero de Miami. Entonces pudimos presenciar al jugador desfiante, al jugador diferente, al rey, al hijo pródigo de Ohio.

LJ finalizó el partido con números MVP: 38 puntos, 5 rebotes y 8 asistencas, recordando a sus mejores tiempos como Cav. Todo hace indicar que el MVP de las dos pasadas temporadas despierta del letargo y Cleveland puede ser su punto de inflexión y savia nueva para un equipo venido a menos en los últimos juegos.

“Fueron siete grandes años aquí”, dijo James después, disfrutando de su noche de 38 puntos. “Muchos recuerdos”.

“Conozco a esos muchachos, y hemos librado muchas batallas en la misma cancha”, dijo James. “Así que fue divertido tener la oportunidad de jugar contra ellos”.

“Estoy satisfecho y feliz en este momento”, dijo James. “Comprendo la frustración [de los fans]. Pero yo seguiré adelante”.

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Lakers-Raptors: La Eñebea en dos baloncestos diferentes

Por Juan Sopale

Buen partido el que pudimos presenciar en el Staples Center. Los Lakers fueron un tira y afloja ante unos Raptors que no se rindieron y hasta el último minuto del 4º periodo tuvieron opciones de llevarse el choque. La aportación de los españoles Calderón y Pau Gasol fue fundamental para ambos el equipos. El primero mantuvo con vida las opciones de Toronto y el segundo fue la piedra angular de Lakers, el que cimentó una trabajada victoria.

Cada vez mejor se ve a un Kobe que tuvo una pretemporada renqueante, por causa de su operación de rodilla. Ahora, en este inicio está jugando alrededor de 32 minutos por encuentro. Sorprende con gratitud la aportación en juego colectivo de Bryant. Reparte más asistencias, fuerza menos tiros y la combinación de las dos cosas hace al equipo más fluído, con más variantes ofensivas. Kobe disfrazado de Magic Johnson, salvando las distancias, le hace más imprevisible, más peligroso.

Quizás el jugador más destacado del Oeste sea en este momento Pau Gasol, con permiso de Scola. Pau está haciendo números de auténtico AllStar, asumiendo el peso ofensivo del equipo, siendo el power-forward de moda en la liga. ¿MVP de la temporada? Tal vez sea muy precipitado decir esto puesto que la temporada no ha hecho más que empezar. Si sigue a este ritmo de anotación, rebotes y sobre todo aportación al colectivo no cabe duda de que será de los favoritos a llevarse el premio.

Cuando hablábamos del banquillo de los californianos en temporadas anteriores, hablábamos de banquillo descompensado y desfasado respecto al quinteto titular. Este curso 2010-11 parece que todo ha cambiado y un ejemplo claro es lo que pudimos ver anoche:

SB y SB, Steve Blake y Shannon Brown, son una dupla maravillosa en las rotaciones de LA. Sustituyen con garantías a dos pesos pesados como son Fisher y Bryant. Ayer Steve se cascó 4 triples seguidos y Shannon aportó como siempre un buen dinamismo al segundo escuadrón de los Lakers.Por otra parte, Matt Barnes es un 3 alto, virtuoso en el tiro de media y larga distancia y capacitado para jugar de 4. Buenos minutos cuando estuvo en cancha.

Toronto Raptors, equipo desordenado cuando Jack es el base y equipo ordenado y asentado con José Calderon en la dirección. Sin este último al equipo se le nota mucho su falta de confianza, de acoplamiento, lo que se dice un barco sin capitán. Tras la marcha de Bosh y Turkuglu el equipo carece de un líder natural. Bargnani de momento no está preparado para ser el eje central de la franquicia canadiense.

Por lo visto ayer, tanto DeRozan como Leandrinho tienen una aportación dudosa respecto al colectivo. Son jugadores que buscan continuamente el lucimiento personal sin ser este un apartado ni mucho menos notable en ellos. DeRozan tiene serios problemas en tiros de media y larga disatancia lo que le hace un jugador limitado al físico. Por otro lado Barbosa tiene buena técnica pero lo que le falta es cabeza en ciertas fases de un partido. Otro jugador que no sabemos que rol ocupa en el equipo es Kleiza. Tuvo un buen arranque ante los californianos pero luego desapareció del encuuentro.

Qué fácil es todo con Calde:

Puede que Calderón sea el líder que esté buscando Toronto. Anoche jugó los cuartos pares, el segundo y cuarto. En el segundo  bajo su batuta se vió a un equipo con ganas de plantar batalla. José se encargó de igualar por momentos una guerra en cuyo primer asalto fueron barriods por un ciclón dorado y púrpura. En el último cuarto los Raptors se ahogaron en un vaso de agua. Calderón jugó muy bien esos minutos importantes asumiendo tanto el rol anotador como el rol pasador, canalizando el juego de los canadienses. Finalmente y gracias a la egoísta colaboración de Barbosa, Bargnani y DeRozan, los Raptors nadaron para morir ahogados en la orilla.

A parte de Calde destaco la capacidad reboteadora de los hombres interiores. Amir Johnson y Reggie Evans ganaron la batalla en el juego interior. Entre ambos capturaron alrededor de 30 rebotes. Construir un equipo en torno a ellos puede ser una buena solución para intentar salvar una temporada que se antoja muy dura.

La imgen de la noche:

La presencia de Kareem Abdul-Jabbar, todo un mito…

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Wade bien, Miami sano

Por Juan Sopale

Buen partido de Miami en su estreno en el American Airlines Arena. Vencieron a sus rivales de estado, Orlando, por 96-70.

Orlando ha sido una buena piedra de toque para medir el potencial de los “Beach Boys”. Partido controlado de principio a fin. Primer partido de la temporada en el que más o menos hay un equilibrio entre defensa y ataque.

Esta vez cada componente del “Big Three” tuvo su rol, ya que las asistencias fueron de Lebron, los puntos de Wade y los rebotes de Bosh. Poco a poco se van viendo los automastismos en los Heat.

A pesar de la exhibición el equipo deja serias dudas en cuanto a juego interior y aportación del banquillo.

Ayer el partido fue muy de cara para el conjunto entrenado por Spoelstra y por ello no se puede medir la verdadera contribución de los reservas. A destacar está Richardson, que puede ser el revulsivo de  Miami, el factor sorpresa, el jugador microondas. Tiene “muñeca de seda” y mientras esté lesionado el bueno de Mike Miller, puede aportar bastante.

Bosh y sólo Bosh. Es el único que es capaz de intimidar a los centers y power-forward rivales. Buen tiro de media distancia y exclusivo dueño de los rebotes en Miami debido a la ausencia de pivots realmente competitivos. Ni Joel Anthony ni Iglauskas juntos suman un pívot. El primero no tiene capacidad de medir en sus acciones ofensivas y defensivas y el segundo es un center con más juego exterior que interior, además de ser presa fácil de pivots más rápidos y ágiles.

Partido notable de Lebron jugando muchos minutos de base. Repartió bien el juego y no abusó de su lanzamiento. Sin embargo LJ sigue absorviendo demasiado juego ofensivo lo cual quita fluidez al despliegue de los Heat.

Una nota positiva del choque fue Carlos Arroyo. Más allá del “Big-Three” fue de lo mejorcito de Miami.

La clave:

Wade fue “Flash” y eso es sinónimo de espectáculo. Tras su mal inicio de campaña en TD Garden, poco a poco va cogiendo su mejor nivel. Me llamó la atención que lo primeró que recordó la televisión americana fue el MVP y anillo de Wade en 2006. D-Wade demostró ser el jefe, el jugador de diferencial, capaz de convertir un tiro malo y forzado de House en una asistencia y contribuir, con su 1,94 de altura, a  realizar un taponazo al musculoso “Superman”.  Con Wade a ese nivel los Heat son más favoritos para llegar a lo más alto, al trono que ostentan los Lakers. El gran D ya es campeón y tiene que mostrar el camino a Bosh y a James.

La imagen de la noche:

Magic Johnson y Pat Riley juntos viendo el debut de Miami.

¿A que juegan los Heat?

Lamento si todos pensaron que íbamos a tener marca de 82-0. Eso no va a ocurrir” Aquellas palabras de Dwayne Wade después del primer partido oficial del flamante Big-Three sonaron a sensatez y conciencia de la estrella de Marquette. Aquel encuentro dejó dos cosas muy claras, que los Celtics son un equipo que juega auténtico baloncesto, y que Miami es un proyecto que se iba a ir construyendo a lo largo de esta temporada, que terminaría, en el mejor de los casos, con la consecución del título de campeón de las finales del este.

Esas fueron las primeras sensaciones, un equipo con LeBron, Wade y Bosh tiene que aspirar al menos a eso, hay que ser ambicioso, Riley lo ha sido y su capricho hecho realidad debe hacer justicia a todo el hype que se ha creado alrededor suyo. Mr. Gomina adornó el regalo que les hizo a los seguidores de los Heat con gente de renombre y veterana; Ilgauskas, Mike Miller (aún sin debutar), Eddie House o Juwan Howard no tardaron en unirse al ambicioso proyecto que se estaba forjando en South Beach.

Aún así el equipo seguía con varias carencias, la zona se encontraba algo despoblada y les faltaba solidez defensiva, demasiados jugadores veteranos en el banquillo, además de la poca profundidad del mismo y la escasez de sangre nueva. El resultado podía no ser del todo satisfactorio, pero lo que nadie imaginaba es que después del primer mes de competición el balance para ellos fuera de 12-8, tan solo un partido por delante de New York, tres por delante de Indiana y cuatro por delante de Toronto, lo que significa ser quintos de conferencia. ¿Y todo esto a qué se debe? Pues aunque hemos visto mucha espectacularidad en los mates de LeBron y Wade, y alguna muestra de calidad de la que atesora Chris Bosh, todavía no hemos presenciado una sola jugada de equipo de esas de libro, ni un solo destello de esas jugadas que ordena el base y el equipo ejecuta, ni siquiera una transición de balón bien llevada; lo que sí se ve es mucho aclarado y eso sí, un contraataque letal, pero por lo demás, anarquía total. Spoelstra parece desprestigiar una posición tan tremendamente esencial como es la de base, tanto Chalmers como Arroyo parecen hacer de bulto, LeBron distribuye y organiza, o mejor dicho, improvisa como puede, porque aunque está siendo el mejor con diferencia King James no es un playmaker, y eso se nota. No sabemos cuales serán las órdenes de Spoelstra desde el banquillo, pero como sea ese libre albedrío que se demuestra en la cancha no sé a que espera Pat Riley para bajar al banquillo.

Desde el seno de los Heat nadie se ha pronunciado sobre los objetivos, ninguno ha dicho nada sobre si sería un fracaso no ganar la NBA este año o si por el contrario una final de conferencia sería más que suficiente, nadie se moja, ¿hay miedo por la expectación creada? Es lo suyo. El público empezó a comparar Big-Threes a las primeras de cambio, y evidentemente Boston fue el primer ejemplo claro con la consecución de su anillo en 2008. Pero las comparaciones son odiosas. Primero, Spoesltra no es ni mucho menos la sombra de Doc Rivers; segundo, Rondo creció a pasos agigantados aquel año, cosa que dudo mucho de Carlos Arroyo, que a sus 29 años jamás ha sido un base de garantías para ningún equipo NBA; tercero, la zona de los Celtics era un auténtico fortín, Kevin Garnett, Kendrick Perkins y un rejuvenecido PJ Brown ejercieron de pilares base bajo los tableros; y, por último, el punto fuerte de Chris Bosh nunca ha sido la defensa, Big-Z no está para jugar más de 20 minutos y los únicos que pueden aportar algo en defensa son Udonis Haslem (recientemente lesionado) y Juwan Howard, que debido a su edad, empieza a sufrir bastante ante los grandes pivots de la liga. Boston gana en las tres claves como equipo: entrenador, base y defensa en la zona. Resultado: el anillo se antoja poco más que imposible, los propios Celtics, Orlando, Lakers, San Antonio o incluso Atlanta, Dallas y New Orleans por el momento han demostrado ser mucho más equipo que los de Florida.

Se necesitan urgentemente refuerzos, un giro drástico en la estrategia del equipo y dejar claro sobre la mesa a qué se quiere jugar, Popovich y sus Spurs hacen de su buena defensa su mejor ataque, a Rivers le encanta el baloncesto de fundamentos, pura estrategia perfectamente ejecutada tanto en ataque como en defensa, todos conocemos el triángulo ofensivo de Phil Jackson, algunos adoramos el ”run’n gun” de D’Antoni, y los Heat de Spoelstra… ¿A qué juegan los Heat?

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